Me avergüenzo de mi impotencia.

Este era uno de mis niños Palestinos preferidos, no recuerdo su nombre, eran muchos y con nombres difíciles para el Español.
Tiene una sonrisa y una mirada profunda, unos ojos negros como abismos de contenian la humanidad más limpia, curiosa, inteligente y cariñosa, te daba abrazos sinceros, recuerdo cuando le dejaba la cámara para que grabara, su sonrisa agradecía y educada y su satisfacción al ver los resultados.

Recuerdo su felicidad, la inteligencia de comunicarnos hablando entre idiomas tan distintos, sus lágrimas sinceras en la despedida, recuerdo el futuro en su actitud, la ilusión, pero también un profundo miedo.
Me inspiraba un tremendo sentimiento de fuerza para protegerlo cuando notaba con mis dedos su marca de bala en la cabeza al acariciarle el pelo.

Recuerdo la impotencia que sentí al verlo marchar de nuevo hacia su País hecho cárcel, cómo se segaba un futuro brillante, tal vez un gran médico o artista, un gran director de cine. Se desviaba el tiempo por otro camino,
todo eso se esfumaba por segundos, esa futura vida brillante y feliz si se pudiera quedar con nosotros…

Ya en mi casa, al volver del aeropuerto recuerdo encogerme en el suelo y llorar retorcido entre lágrimas agridulces, lagrimas de puro amor, lágrimas de padre o hermano que se marcha para siempre, y lagrimas amargas de impotencia y dolor que me hacían inmensamente fuerte.

Me arrancó el corazón, y no me explico como puedo sobrevivir a tanto dolor al ver como los masacran en su País, supongo que mi dolor es estúpido y snob, un dolor ínfimo y cómodo comparado con el suyo.

Me avergüenzo de mi gente, de mi país, me avergüenzo de mi,
yo, tan heavy, tan guay, tan chulo, tan crítico y tan seguro… me avergüenzo como ser humano por no tener el valor de irme para allá a disparar, acuchillar o matar con mis propias manos a los israelíes para defender a mis niños, de no ser juez para juzgarlos, militar para acribillarlos, presidente para condenarlos, empresario para boikotearlos, periodista para denunciarlos…

Me avergüenzo de mi impotencia y de todos los que podéis cambiarlo y no lo hacéis, me avergüenzo del que mira para otro lado, que aunque piense que no, es cómplice de este infierno de mundo.

Rafael Lucas. 2014.

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La Madre. Obra poética surrealista de tintes oscuros. Por Rafael Lucas.

La Madre. Obra poética surrealista de tintes oscuros, dramáticos y simbólicos. Escrita y narrada por Rafael Lucas.

La Madre expresa en varios poemas la llegada de un ser o ente a la tierra y su destrucción o caos, como un ser imprevisible, una metáfora del destino, la aleatoriedad de las circustancias en la vida, un reflejo macabro de la existencia regida por la carencia de sentido, por la falta de reglas del sino ante cualquier moral o razonamiento, la falta de recompensa ante una ética o un modelo de conducta.

:: Campaña detección precoz cáncer de colon :: Video1

Por fin salen a la luz los videos que realizamos Luís Tardón y un servidor
para la Asociación Española contra el Cáncer el pasado año.
Premiados en el Publifest (Festival internacional de publicidad social)
en la categoria de Marketing directo y promocional.
http://www.limasa3.es/sites/default/files/PALMAR%C3%89S%20PUBLIFESTIVAL%202013.pdf

Fin del mundo – “Renacer” Poema y Voz: Rafael Lucas 2014

Hoy en día pocos leen en internet, pocos leen en general…

Aprovechando los medios de los que hoy en día disponemos que antes eran impensables

he decidio recitar mis poemas, tal vez sea mejor, tal vez lleguen mejor a las almas.

Estos son los dos primeros pero espero llegar a tener un “disco”, probablemente el menos escuchado de la historia,

pero me hace ilusión poder compartir estos poemas con la humanidad.

Me sigue pareciendo un milagro que alguien desde la otra punta del mundo a solo un click de ordenador

pueda escuchar mis poemas escritos desde la intimidad más profunda de mi alma.

“You Are Your First Enemy” Gráfica Digital. By Rafael Lucas.

Una mañana un viejo Cherokee le contó a su nieto acerca de una batalla
que ocurre en el interior de las personas.

Él dijo, “Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros”.

“Uno es Malvado – Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.

“El otro es Bueno – Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,
benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.

El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:

“¿Qué lobo gana?”

El viejo Cherokee respondió: “Aquél al que tú alimentes.”

(En este caso soy un León)