Mi perfecto reflejo imposible.

“Mi perfecto reflejo imposible” LOCUTADO
Es mi perfecto reflejo en mujer, somos del mismo material, la misma hambre.
Odio tener conciencia de su existencia, odio nuestra atracción inhumana, imposible de racionalizar, imposible descansar del todo.
Me pisoteó el alma varias veces, la desprecié, me odió, nos alejamos…
El orgullo, la razón, la palabra, son como niños luchando ante un gigante. Inútiles, estúpidas e inservibles. Nuestro deseo es la gravedad del cosmos, una maldición que escapa a cualquier recurso mortal.
Hace tiempo que no nos vemos, esta noche coincidimos, entramos en el mismo espacio, hay más gente, amigos comunes…
Al verla, el aire en los pulmones se estanca, pasa a otro estado, se transforma en vino caliente y cae en el estomago, se diluye, la respiración se bloquea, tiemblan los ojos por dentro, zumban los oídos hasta la base del cerebro, se tensan los tendones, se abren los poros de la piel, hasta ese momento no estaba vivo…
Me esquiva, la esquivo, pero es mentira, nos buscamos desesperados.
Se me dibuja una cruz de fuego en el pecho que no se ve, pero ella siente el fervor, sus labios se dilatan, sus parpados descienden a la mitad, sus ojos se tornan en la oscuridad más sublime y misteriosa que existe,  su pelo comienza a relumbrar, sus curvas descuartizan el espacio, maldita sea…
El sonido del bar desaparece, no escucho la música, las conversaciones de los demás se van alejando entre risas vacías, son muñecos de cartón.
El alcohol se evapora en mi garganta, mi sed solo se puede calmar con su elixir de estrellas…
Me escondo falsamente, sonrío, no la necesito, que me vea… hay miles, millones de hermosas mujeres esperándome, solo para mi… Es posible, pero quiero estar cerca, muy cerca de ella, me miento otra vez.
Principalmente vivo para hacerle el amor hasta desfallecer, después hay otras cosas, pero esa es la verdad mas pura, la que no tiene mente, lo sabemos.
El aire se magnetiza, nuestros cuerpos pliegan el espacio, otra vez estamos cerca, muy cerca, un frio saludo, nos están mirando… no nos importamos, que se sepa… Mentira otra vez, somos glaciares regados de lava.
Un beso corto en la mejilla… el magma tocando el océano.
Las caderas dan un paso hacia delante, se buscan, se rodean, se van tocando… ellas hablan otro idioma.
Las manos rozan las manos, sus manos son de tierra, como siempre.
Las miradas se clavan hasta el vientre, es insufrible.
Tres vueltas, cuatro, nos buscamos, nos huimos de mentira, las copas no nos sirven, no nos libramos el uno del otro, salimos a fumar.
Ella lo pide, se tambalea…
Me lo prometí mil veces, nunca más, jamás, imposible volver:
Orgullo, dignidad, palabra, odio, rencor, daño, maldad, honestidad…
todas esas palabras se van derramando mientras subimos las escaleras hacia la calle, van cayendo, primero letra por letra, después cuando le agarro por la cintura… caen enteras estrellandose contra el suelo, todo esta perdido.
No nos ve nadie, nadie nos espera, nuestras casas están vacías, no hay jueces, no hay tiempo, solo la noche fría de neón, camas vacías y una ciudad anónima.
Nos comemos, lentamente, con fuerza, con desesperación mantenida, nos bebemos como si hubiéramos atravesado un desierto, todo lo que no sea nuestra piel estorba.
Nos prohibimos, resistiéndonos, apartándonos de mentira, con los labios mojados y los ojos a un milímetro.
No, no, sabes que no… fuiste cruel, no quiero verte, te odio…
-No, lo fuiste tu, me despreciaste, no quiero…
No deberíamos, no esta bien.
-Vamos a mi casa a hacer el amor…
Vamos.
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