Tu que me enseñaste a encontrar el oro en la casa de un caracola. “Poema a un maestro”

Hace tiempo que en el aire se paseaba.

Por saber ser hijo de la tierra,

Por tener el hermoso cielo de la niñez en la mirada.

Por ser amado y amante, ser luz entre tinieblas.

Ser faro en el mar tormentoso

Y ser fuego en las noches de frío.

Por ser amor, pirámide y catedral.

 

No hay ausencia cuando todo ya estaba lleno.

No hay vacío en los corazones que saben del latir del mundo.

No hay temor cuando nunca hay ocaso.

Cuando el despertar es eterno.

 

Cuando los abrazos profundos quedaron para siempre.

Cuando siempre quedaron en lo mas profundo.

 

Mi maestro,

Tu que me enseñaste a encontrar el oro

en la casa de un caracola.

 

Que me fascinaste con lo mas simple,

Que redescubría la vida con el silencio.

 

Que me enseñaste a escuchar mi latido…

Tan lejos y tan cerca,

Tan duro y tan tierno como la vida misma.

 

Jamás te fuiste porque ya estabas en todos lados.

Porque ya caminabas por los senderos de las

Estrellas y las profundidades de los océanos.

 

Es así, jamás te fuiste.

Nosotros estamos aquí, contigo siempre.

 

Con una sonrisa imperturbable.

Como nos enseñaste.

Fuertes, sonrientes, y eternamente vivos como tú.

 

Rafael Lucas 28 de diciembre de 2007

Imagen

 

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